Aqueducto de San Lázaro

Aqueducto de San Lázaro
Aqueducto de San Lázaro (Mérida)

jueves, 9 de junio de 2016

Torre de Espantaperros. Memoria gráfica de un monumento singular. Recuperación

La Torre de la Atalaya, más conocida por el nombre de Torre de Espantaperros, es la torre albarrana más destacada de la alcazaba de Badajoz y un monumento representativo de la ciudad. También es una de las obras más monumentales que los musulmanes hicieron en Extremadura. Se la llama Torre de espantaperros por el agudo sonido de la campana que antiguamente existía en el cuerpo de ladrillo que la termina, fue añadida en el siglo XVI y actualmente no existe.

entrada espantaperros.jpg
Fue construida por los almohades en el año 1170, construida por materiales como la argamasa y el tapial, tiene 30 metros de altura y una planta octogonal rematada por un cuerpo cuadrangular, adelantado unos 25 metros sobre la cerca principal, a la que se comunica con un lienzo de muralla. Se divide en tres cuerpos, el cuerpo inferior macizo, el central que es hueco y tiene dos pisos y una terraza con almenas.
Sobre la terraza sobresale un cuerpo hecho de ladrillo, de planta cuadrada y 8,5 metros de altura, este cuerpo fue añadido en el siglo XVI.




Torre de espantaperros sin reconstruir.jpg


Esta fue la torre cuando aún no se había reconstruido y estaba en muy mal estado. Se puede observar que ya está pegada a la muralla la denominada Galera y por consecuencia la foto debe haberse hecho después del siglo XVI. La torre no conservaba parte de sus almenas ni la parte superior de la muralla que se unía con el resto de la alcazaba. Claramente se ve que la estructura estaba llena de humedad o incluso de moho.


torre-del-espantaperros_322473.jpg

En esta imagen podemos apreciar que ya está totalmente reconstruida, con todas sus almenas, sin ningún daño en sus murallas ni en su cuerpo y por supuesto sin humedad ni moho.  Ahora cualquiera diría que está muy bien conservada.


parte alta de la torre de espantaperros.jpg

En la parte que culmina la torre se puede ver como el campanario fue añadido más tarde al cuerpo original ya que no es del mismo estilo y solo la hicieron para poder poner una campana.


MÁRQUEZ BUENO, S. y GURRIARÁN DAZA, P.:“Tras la huella de los almohades. Reflexiones sobre las últimas fortificaciones del Badajoz andalusí”. Cuadernos de arquitectura y fortificación. Nº 0. Madrid, 2012; pp. 55-76.

VALDÉS FERNÁNDEZ, F.:“La alcazaba de Badajoz”. Extremadura arqueológica. Nº I. Mérida, 1990; pp. 263-280.

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